No sólo se leen libros,
también se aprende a leer la realidad. Sobre todo ésta, pero sin los libros qué
lectura puedes dar de la realidad? En estos tres años que he militado en Morena
de lo que me he dado cuenta es que a la base morenista le falta más reflexión
política, más análisis de coyuntura, más imaginación para sortear los problemas
que se presentan. Uno de estos es la próxima elección de candidatos a la
municipal, que cómo ustedes saben, es dónde la gente se entrega en cuerpo y alma.
Pero entre el sueño del pueblo y los altos dirigentes hay gran trecho. Los altos
dirigentes han aprendido que en cuestión de candidaturas no se trata de discutir
y analizar estrategias, sino la de imponer candidatos a modo, sobre todo a esos
que les gusta ser callados, no por naturaleza, sino porque comprenden que
callados se ven bonitos y pueden recibir un premio. A esos callados yo les
llamo lacayos del régimen, y de estos sobran muchos, y hay para repartir en
cada municipio. Por eso, digo que en lugar de apoyar mucho a la educación
universitaria, mi partido debería apoyar más a la educación política de su
militancia, apostarle a escuelas de cuadros en cada estado, en cada municipio,
con gente abierta, profesores reflexivos sin ningún compromiso más que el de
sus propios principios ideológicos. Si no formamos cuadros preparados en los
principios de la democracia y con orientación de izquierda, no tardará mucho en
que seamos rebasados por los changos tricolores que hoy quieren ser morenos. Y
si lo logran, Morena perderá lo mucho que ha logrado: estar en la conciencia de
los ciudadanos como el partido del cambio verdadero. Por eso deberíamos cuidar
cada paso dado, deberíamos dejar de pensar en el poder por el poder, sino
avanzar sin premuras, con claridad ideológica y política para evitar los
tropezones que podemos darnos, al afiliar al partido a juan de las pitas, que
no vienen por convicción sino con la consigna de hacer mella para apabullarnos.
Tal vez esta reflexión sea sólo eso, pero intuyo que más vale un paso dado en
firme, que muchos dados en terreno movedizo.

