Entre
anulistas, abstemios y votantes efectivos
Samuel Pérez García
Los ciudadanos de México,
lo que andan a pie, por las elecciones
nos hemos dividido en tres: anulistas, abstemios y votantes efectivos. Los
primeros, no son seres de otro mundo, sino igual de pobres que nosotros, pero
piensan que todos los partidos son iguales y que chingue su madre el sistema,
que ya los engañaron una vez, pero no otra. Los abstemios son descreídos a
quienes el sistema ha formado a base de educación y ejemplo. Son un gran
conglomerado que nunca vota, pero vive igual de jodido como nosotros.
Por eso, los que votamos,
pensamos que si la gente no sale a votar ganará el sistema con su voto duro, y
más todavía, si los anulistas votan con ese fin, o si la gente no sale a votar
por pereza política o desconfianza.
Los anulistas piensan que
votando así, ya fregaron el sistema, por eso éste ruega que sean muchos los anulistas,
y más los que no salgan a votar. A río revuelto, ganancia del pescador
dinosaurio.
De ahí que los votantes
efectivos temamos que todo sea así como dicen los anulistas y los abstemios, porque
si los priístas ganan, menudas reformas nos esperan: el agua privatizado, la
salud privatizada, las pensiones anuladas, y así, un carrusel de malas medidas
para el pueblo, los anulistas y los abstemios. Y ojalá que cuando venga todo
eso, los dos últimos se pusieran doblemente de contentos, como el burro con su
cargamento. Pero no es así. Ellos también sufrirán las consecuencias.
Frente a este drama
desolador, prevenir es lo mejor: salgamos a votar por la única esperanza, para
que no la roben. Votemos por Morena y Andrés Manuel López Obrador. Ejerzamos el
voto y defendámoslo en la casilla hasta donde se pueda, pacíficamente. Debemos
ganar porque en caso contrario, el infierno devendrá para todos, no sólo para
los anulistas y abstemios. Luchemos, pues a brazo partido. Morena va.

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