No sólo se leen libros,
también se aprende a leer la realidad. Sobre todo ésta, pero sin los libros qué
lectura puedes dar de la realidad? En estos tres años que he militado en Morena
de lo que me he dado cuenta es que a la base morenista le falta más reflexión
política, más análisis de coyuntura, más imaginación para sortear los problemas
que se presentan. Uno de estos es la próxima elección de candidatos a la
municipal, que cómo ustedes saben, es dónde la gente se entrega en cuerpo y alma.
Pero entre el sueño del pueblo y los altos dirigentes hay gran trecho. Los altos
dirigentes han aprendido que en cuestión de candidaturas no se trata de discutir
y analizar estrategias, sino la de imponer candidatos a modo, sobre todo a esos
que les gusta ser callados, no por naturaleza, sino porque comprenden que
callados se ven bonitos y pueden recibir un premio. A esos callados yo les
llamo lacayos del régimen, y de estos sobran muchos, y hay para repartir en
cada municipio. Por eso, digo que en lugar de apoyar mucho a la educación
universitaria, mi partido debería apoyar más a la educación política de su
militancia, apostarle a escuelas de cuadros en cada estado, en cada municipio,
con gente abierta, profesores reflexivos sin ningún compromiso más que el de
sus propios principios ideológicos. Si no formamos cuadros preparados en los
principios de la democracia y con orientación de izquierda, no tardará mucho en
que seamos rebasados por los changos tricolores que hoy quieren ser morenos. Y
si lo logran, Morena perderá lo mucho que ha logrado: estar en la conciencia de
los ciudadanos como el partido del cambio verdadero. Por eso deberíamos cuidar
cada paso dado, deberíamos dejar de pensar en el poder por el poder, sino
avanzar sin premuras, con claridad ideológica y política para evitar los
tropezones que podemos darnos, al afiliar al partido a juan de las pitas, que
no vienen por convicción sino con la consigna de hacer mella para apabullarnos.
Tal vez esta reflexión sea sólo eso, pero intuyo que más vale un paso dado en
firme, que muchos dados en terreno movedizo.
viernes, 7 de octubre de 2016
jueves, 12 de mayo de 2016
¿VOTO MASIVO O VOTO
REFLEXIVO?
Samuel Pérez García
Cuando un partido vive en
el pleistoceno político le apuesta siempre al voto masivo (entendido este
concepto como que se vote por el candidato a gobernador y por los diputados del
mismo partido), antes que al voto selectivo, reflexivo y crítico. De esta
enfermedad –la del voto masivo- no escapa ningún partido. Es el síndrome del
absolutismo, que prevaleció allá por el siglo XVII, y que precisamente dio
origen a la revolución del siglo XVIII, que encabezó Francia y heredó a la
modernidad la representación política de la sociedad en los ya famosos tres
poderes: El ejecutivo, el legislativo y el judicial.
Apelar a un voto masivo es
como pensar –aquel que lo promueve- que se cuentan con todos los atributos en
cada una de las candidaturas que hoy se juegan en varios Estados de la
República. Pero hasta donde se tienen noticias, en todos los partidos falló el
proceso de selección, precisamente porque el síndrome del absolutismo hizo
presa de los dirigentes, al imponer en todos en o en lugares estratégicos, a
sus incondicionales, que si no rebuznan es por gracia de Dios.
En la circunstancia
actual, la de Veracruz, es lógico que los partidos quisieran (sueñan) que el
voto de la sociedad les favoreciera absolutamente. Pero eso es como pensar que
podemos llegar a la luna en una avioneta sencilla y no en una aeronave moderna
(o cohete) que venza la influencia de la gravedad.
Pero aceptemos, sin
conceder, que la sociedad decidiera por una voto masivo en favor de un candidato.
¿Qué pasaría? Que volveríamos a la misma condición de hoy: un gobernador
absoluto que todo lo decide, hasta robarse el dinero del erario, sin que los
congresistas puedan decirle nada, puesto que ellos se deben a dicho gobernador,
quien les concede todo lo posible para que vivan contentos. Congreso y
Ejecutivo son uña y mugre. Ambos se cubren las suciedades que arrojan de vez en
vez.
Frente a esa condición y
evitar la tropelía, considero que la mejor forma de vida política sana a la que
se puede aspirar es la de equilibrar los poderes como pensaba Montesquieu.
Necesitamos un gobernador honesto, justiciero, pero también un Congreso que no
haga lo contrario a la decencia en el manejo de los recursos públicos por las
diferentes secretarías de gobierno así como en el manejo operativo de la
justicia. Para eso es necesario que los congresistas sean opositores al
gobernador. Y que mejor si son de otro partido, en caso contrario, se taparán
con la misma cobija. Es falsa esa idea de que si un gobernador es de un partido
y el Congreso de otros partidos, no podrá trabajar. A mí me parece que podrá
trabajar mejor, porque obligará a diseñar una estrategia de gobierno en
consonancia con la ley y no debido a la arbitrariedad de cada polo. Así, si se
trata de obrar bien, tenga o no un congreso a modo, el gobernador podrá
realizar todo su programa de gobierno, porque en caso de una oposición
injustificada de ese Congreso, el gobernador podrá apelar al máximo tribunal
político, que es el pueblo, y frente a este, no hay Congreso que pueda decidir
asuntos contrarios al bienestar común. Por lo tanto, mientras el gobernador
tiene de pared al congreso, éstos tienen de tope al pueblo que apoye a su
gobernador.
Por eso, en lugar de
convocar a un voto masivo por un partido, en mi caso prefiero convocar a un
voto reflexivo y crítico, porque un voto razonado es un voto que sirve más,
porque cuando ese gobernador me convoque a la plaza pública ahí estaré para
refrendar mi apoyo y recordarle que yo voté por él, y estoy con él en las buenas
horas y en las malas.
Sin voto reflexivo no es
posible orientar el camino, ni ayudar en mucho a las contingencias política que
pudiera tener un gobernador democrático. Que, lógicamente, en este caso, me
refiero al maestro Cuitláhuac García, por quien promuevo un voto pensante,
reflexivo que incida en el cambio
verdadero que Veracruz necesita.
Hasta la victoria siempre.
Cuitlahuac, Gobernador de la democracia. Morena va.
sábado, 16 de abril de 2016
DEMOCRATIZAR
A MORENA
Samuel Pérez García
Anécdota: En el 2014, en
una reunión estatal con profesores de las CNTE, en Jalapa, un muchacho, que era
profesor, propuso la necesidad de que en la profundización de la democracia
sindical, esta pasaba antes por la propia organización gremial. Cuando lo dijo,
un enviado de la CNTE nacional se paró y le pidió a ese profesor que retirara
su dicho porque en caso contrario, movería cielo y tierra para castigar la
osadía de venir a proponer la democratización de la CNTE cuando que ella era la
impulsora de democratizar el sindicalismo mexicano.
Tal vez eso mismo me pase
a mí, cuando propongo desde aquí la necesidad de democratizar a Morena, sobre
todo en aquellas línea torales, que es parteagua de todos los partidos: la
elección de candidatos.
No es posible que una
organización que se propone la democratización del país, la recuperación de sus
bienes, la consulta popular en esos viejos problemas que afectan a toda la
sociedad, como son los bienes del subsuelo, siga utilizando prácticas de la
vieja escuela: la imposición de candidaturas. Tal es el hecho actual que no
solamente ocurrió en Veracruz, sino en otros estados del país, y que se sabe a
raíz de los comentarios que se han dejado verter.
Un principio elemental de
toda organización democrática es la consulta a su militancia sobre decisiones
tan importantes como es la elección de quien debe representarlo en la lucha
electoral. En el caso de Cosoleacaque, de los nueve municipios que integran el
Distrito XXVI, a lo sumo uno, pero no declarado, estaba con Rocío Pérez Pérez,
la recién electa candidata por este Distrito de Veracruz. Los demás apoyaban a
un precandidato que había salido de una asamblea de comités municipales, y a quien
habían venido presentado con la militancia, pero que a la mera hora, el
verticalismo de la dirección nacional, estatal y del Comité de Elecciones echó
abajo, con el criterio de género. Tal proceder de esos altos dirigentes de
Morena conlleva un aspecto que se expresa subliminalmente, poco percibido por
mucha gente: el desprecio a la capacidad de pensar y opinar, el desprecio a que
un candidato de la plebe pueda ganar una elección, pero sobre todo, a que la
perspectiva es sólo conseguible desde la mirada de los mejores estrategas, y no
por quienes caminan, convencen, reparten el periódico, afilian y andan
mostrando su sueño: vivir en un mejor país, cuando López Obrador gane la
presidencia en el 2018.
Es una lástima que López
Obrador no le haya puesto atención a nuestras quejas previas para que la
imposición no se diera. Peor todavía que Rocío Nahle, siendo avecindada en el
sur haya sido la instigadora a trasmano para que en muchos distritos se diera
esta imposición. Por eso la pregunta que le hago desde aquí es: ¿Cuál es la
razón de su obrar para haber impedido que los militantes decidieran por una
candidatura propia? ¿A qué estrategia responde haber elegido a la peor, de
otros que pudieron haber sido mejores? ¿Por qué cuando se le informó a Usted de
que los comités municipales ya tenían candidato, usted señaló que de todos
modos sería mujer?
Se la dejo de tarea.
Invito a los delegados de Veracruz a pensar un poco y con su opinión, y sin
miedo, decidan el 19 de marzo por mantener viva la bandera de democratizar a
Morena, para que siga habiendo una luz
en favor de la lucha por transformar a México, puesto que la
democratización de nuestro país, pasa antes por democratizar a Morena, como
dijo aquel joven profesor, que a la postre, media hora después de haber propuesto
democratizar a la CNTE, tuvo que retirarse del Congreso a instancia del orador que
miró en su propuesta a un demonio peligroso.
jueves, 14 de enero de 2016
sobre el chapo y kate
SOBRE EL CHAPO Y KATE
Samuel Pérez García
Si Sansón perdió su fuerza
ante Dalila, el Chapo lo perdió por Kate del Castillo. De aquí se deriva que el
Chapo no se fugó de prisión para continuar sus negocios, sino coronar un sueño:
amar a Kate, con vino de por medio. Él, que no toma, tomó del vino de uva y del
otro: el cuerpo de Kate.
Preparó una casa exclusiva
para volverla a ver y ahí fue donde la trampa se tendió: la suerte no le fue
favorable. Pero a Kate, sí. El Chapo se convirtió en trampolín para la otra.
Desde luego, ella niega toda relación más allá de la película, pero con tanto
dinero y que no le haya permitido un agasajo, nadie se lo creerá a Kate.
Ahora el Chapo está aislado
en la cárcel que se fugó. Pero contento ha de estar si consiguió el sueño
perseguido: desnudar a Kate y reflejarse en sus ojos de la reina del Sur. Si
aquella lo hizo por curiosidad; el Chapo lo hizo por necesidad; si aquella se
benefició del encuentro; el Chapo pago alto su osadía. Nadie sabe qué ocurrirá
cuando se atraviesa el lindero de las columnas de Hércules, decían los griegos
antiguos para referirse a aquellos límites marinos que no se miraban pero que
consideraban terroríficos. Cuando Ulises se perdió, hubo de vencer a los
innumerables monstruos que se le fueron apareciendo, y uso de su astucia para
conseguirlo. Al Chapo le faltó eso. Se envinó de amor y ahora en su prisión
recordará siempre que perdió otra vez por amor. Pero la Kate ganó popularidad.
En la derrota de uno, estuvo la victoria de la otra. Así pasó y nadie sabe lo
que seguirá. Pero seguro que Televisa hará su novela y Kate será la actora
principal. Así es la vida: se sabe la vida que pasó, no la que seguirá.
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