SOBRE EL CHAPO Y KATE
Samuel Pérez García
Si Sansón perdió su fuerza
ante Dalila, el Chapo lo perdió por Kate del Castillo. De aquí se deriva que el
Chapo no se fugó de prisión para continuar sus negocios, sino coronar un sueño:
amar a Kate, con vino de por medio. Él, que no toma, tomó del vino de uva y del
otro: el cuerpo de Kate.
Preparó una casa exclusiva
para volverla a ver y ahí fue donde la trampa se tendió: la suerte no le fue
favorable. Pero a Kate, sí. El Chapo se convirtió en trampolín para la otra.
Desde luego, ella niega toda relación más allá de la película, pero con tanto
dinero y que no le haya permitido un agasajo, nadie se lo creerá a Kate.
Ahora el Chapo está aislado
en la cárcel que se fugó. Pero contento ha de estar si consiguió el sueño
perseguido: desnudar a Kate y reflejarse en sus ojos de la reina del Sur. Si
aquella lo hizo por curiosidad; el Chapo lo hizo por necesidad; si aquella se
benefició del encuentro; el Chapo pago alto su osadía. Nadie sabe qué ocurrirá
cuando se atraviesa el lindero de las columnas de Hércules, decían los griegos
antiguos para referirse a aquellos límites marinos que no se miraban pero que
consideraban terroríficos. Cuando Ulises se perdió, hubo de vencer a los
innumerables monstruos que se le fueron apareciendo, y uso de su astucia para
conseguirlo. Al Chapo le faltó eso. Se envinó de amor y ahora en su prisión
recordará siempre que perdió otra vez por amor. Pero la Kate ganó popularidad.
En la derrota de uno, estuvo la victoria de la otra. Así pasó y nadie sabe lo
que seguirá. Pero seguro que Televisa hará su novela y Kate será la actora
principal. Así es la vida: se sabe la vida que pasó, no la que seguirá.

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