EN MEMORIA DE LUCIO CABAÑAS
BARRIENTOS
“¿No hay condiciones para hacer la
revolución? Qué me importa que no haya condiciones… cuando matan al pueblo, hay
que matar enemigos del pueblo y de ahí parte la revolución, de ahí parte toda
revolución.” LUCIO CABAÑAS BARRIENTOS.
En 1967, debido a un conflicto escolar donde se pedía la destitución de una Directora y los maestros que lo apoyaban, los padres de familia citaron a una asamblea, la que fue intervenida por agentes judiciales y policías uniformados, quienes quisieron romper la asamblea para detener al profesor Lucio. Al intentar abortar dicha asamblea, se formó un zafarrancho y un desenlace funesto: hubo once muertos, y fue a él a quien echaron la culpa del suceso. Frente tales hechos Lucio se vio obligado a remontar la Sierra.
"Qué importa que no haya condiciones...cuando matan al pueblo, hay que matar enemigos del pueblo y de ahí parte la revolución, de ahí parte toda revolución".
No cabe duda, era lo que le dijo Lució a unos campesinos cuando acudió a ellos para que lo apoyaran en su lucha. Pero tampoco hay duda que en él había prendido la teoría del foco revolucionario, o la teoría de la cabeza de playa necesaria para una revolución. Un voluntarismo extremo que pasaba por encima de las condiciones específicas del contexto social e histórico.
A 40 años de su muerte, (2 DE DIC. 1974) había que rendirle honores y buenos recuerdos, porque si viviera y supiera que de su escuela mater habían asesinado a tres y desaparecido 43, supongo que volvería a repetir la frase: QUE IMPORTA QUE NO HAYA CONDICIONES...CUANDO MATAN AL PUEBLO HAY QUE MATAR ENEMIGOS DEL PUEBLO, Y DE AHI PARTE LA REVOLUCIÓN, DE AHÍ PARTE TODA REVOLUCIÓN.
En 1967, debido a un conflicto escolar donde se pedía la destitución de una Directora y los maestros que lo apoyaban, los padres de familia citaron a una asamblea, la que fue intervenida por agentes judiciales y policías uniformados, quienes quisieron romper la asamblea para detener al profesor Lucio. Al intentar abortar dicha asamblea, se formó un zafarrancho y un desenlace funesto: hubo once muertos, y fue a él a quien echaron la culpa del suceso. Frente tales hechos Lucio se vio obligado a remontar la Sierra.
"Qué importa que no haya condiciones...cuando matan al pueblo, hay que matar enemigos del pueblo y de ahí parte la revolución, de ahí parte toda revolución".
No cabe duda, era lo que le dijo Lució a unos campesinos cuando acudió a ellos para que lo apoyaran en su lucha. Pero tampoco hay duda que en él había prendido la teoría del foco revolucionario, o la teoría de la cabeza de playa necesaria para una revolución. Un voluntarismo extremo que pasaba por encima de las condiciones específicas del contexto social e histórico.
A 40 años de su muerte, (2 DE DIC. 1974) había que rendirle honores y buenos recuerdos, porque si viviera y supiera que de su escuela mater habían asesinado a tres y desaparecido 43, supongo que volvería a repetir la frase: QUE IMPORTA QUE NO HAYA CONDICIONES...CUANDO MATAN AL PUEBLO HAY QUE MATAR ENEMIGOS DEL PUEBLO, Y DE AHI PARTE LA REVOLUCIÓN, DE AHÍ PARTE TODA REVOLUCIÓN.

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